Deberían hacerse público las Balanzas Fiscales
Tenía previsto
tratar otro asunto,
pero al ser
interpelado,
hablaré sobre la
cuestión que se
me ha pedido
que hable. Tema
que tenía
previsto tocar algún día, pero atendiendo la petición, me adelanto a lo que
tenía previsto.
En el día de ayer, en unos de mis posts o escritos, me hicieron el comentario
siguiente:
“me gustaría que publicaras algo sobre ¿porque los impuestos de todos los
productos catalanes son para Catalunya y parte de los nacionales también?, me
gustaría saber porque tengo que dar a los catalanes parte de mis impuestos y
ellos no dan nada a españa, tal vez ¿porque Zapatero también pacta con los
catalanes como con los terroristas?. Quéjate de eso y no de gaitadas, pero claro
es muy bonito estar callado cuando algo favorece y más bonito es poner en
todos los supermercados "PRODUCTO CATALAN" para así joder bien al
trabajador del campo ESPAÑOL. ”
6 de abril del 2007
A ese comentario, respondí de la forma siguiente:
Agradezco el comentario, y atenderé gustosamente la petición.
Obviamente, discrepo de las afirmaciones hechas, pero lo acepto respetuosamente,
siento que consideres gaitadas aquello que escribo, que es gracias a que como
ciudadano, puedo hacer uso del derecho a la libertad de expresión.
6 de abril del 2007
En innumerable ocasiones, desde Cataluña se ha solicitado la publicación de las
Balanzas Fiscales, ante lo cual, el gobierno central, sea del partido que sea, se ha
negado, o simplemente ha ignorado la petición hecha desde Catalunya. Imagino,
que si no se hace público, quien paga que, o quien se beneficia que, es debido a
que, mantener esa incertidumbre sirve de cortina de humo, para así, mientras se
habla de eso, no se habla de quien está legitimado para denunciar la cuestión, y
lo que es más importante, sirve de coartada para no encarar cuestiones que
afectan al ciudadano de forma cotidiana, argumentando que es algo que no
depende de aquel al que se le pide.
Por otra parte, considero que, si algo te favorece, no hay motivo para ocultarlo,
consecuentemente, no es comprensible que el gobierno central, se niegue hacer
público las Balanzas Fiscales. A no ser que, el gobierno central, al hacer público
esos datos, quedase en evidencia.
Así mismo, de forma reiterada, año tras año, independientemente de que partido tenga las riendas del gobierno central, se han incumplido las asignaciones presupuestadas para Catalunya, destinando finalmente el 75% del total presupostado, consecuentemente, viéndose mermadas aquellas partidas presupostarias destinadas a Catalunya, por lo que, de ahí se deriva la problemática de que Catalunya a cada año que pasa, sus infraestructuras son más obsoletas. De igual manera, aun no teniendo la certeza absoluta, seguramente, no sería de extrañar que a otros territorios se les han otorgado mayor cantidad de la presupostada inicialmente. Seguramente, en algún caso, debido a necesidades imperiosas, y/o a imprevistos, por lo que debía incrementase la cantidad respecto a lo asignado inicialmente en los presupuestos, y consecuentemente, habría sido necesario recortar otras partidas de los presupuestos, lógicamente lo cual es comprensible. Pero lo que no es comprensible, es sin más favorecer innecesariamente a un territorio en detrimento de otro territorio.
La cuestión del producto catalán, o producto español, es un tema más relacionado
con la globalización del mercado, que es lo que fija las mercancías con que se
comercia en prácticamente la totalidad del planeta.
Es bien sabido, que muchas empresas de implantación estatal, tienen su sede
fiscal domiciliada en Madrid, cuando el volumen de negocio lo tienen repartido
por toda la geografía, pero solo tributan allá donde tienen fijado el domicilio fiscal.
La demografía de Catalunya, es de las más altas dentro del territorio estatal, de ahí
que es donde haya más gente, por lo que al haber mayor número de gente, mayor
es la cantidad retribuida a las arcas estatales, mediante los tributos.
Las infraestructuras en Catalunya, aunque parezca increíble, están muy por
debajo de las necesidades, ya que se invierte mucho menos de lo necesario, y el
que quiera comprobarlo, solo debe coger los trenes de Renfe que hay por
Catalunya.
Generalmente, las carreteras de alta velocidad, en la mayor parte de la red viaria
estatal, son gratuitas, mientras que en Catelunya, mayoritariamente son de pago.
Obviamente, el nivel de vida en Catalunya, es mucho más alto que en otros
territorios, de ahí que el IPC (Indice de Precios al Consumo) en Catalunya sea
mayor que en otros territorios. Por eso hay gente que se va a vivir a la franja de
Aragón, o al norte del País Valencia.
Indudablemente, por lo general los sueldos son iguales, o en algunos casos,
sensiblemente algo mayores, pero incluso, en aquellos que sean algo mayores,
resulta que el poder adquisitivo, a consecuencia del nivel de vida, en Catalunya
es menor que en otros sitios.
Parece que en algunos sectores de la sociedad de otros territorios, se le tiene más
tirria a los catalanes que a los vascos, y eso que por parte de los catalanes, no
hay una ETA, ni se quedan la integridad de lo recaudado mediante impuestos,
cosa que sin embargo sí sucede en Navarra, donde algunos van de españolisimos,
pero no contribuyen a las arcas estatales.
Imagino que el tener tanta tirria a los catalanes, es debido a que estos se
manifiestan abiertamente por la paz, y el dialogo, cosa que debe exacerbar, a
aquellos de otros lugares, que siempre buscan la confrontación.
Por si alguno piensa lo que no es, yo no he votado a José Luís Rodríguez
Zapatero, primero, porque no fue candidato por la circunscripción en la que
resido, y segundo, porque ni siquiera voté a sus correligionarios donde resido,
ni creo que lo haga en el futuro, como tampoco lo he hecho en el pasado. No
obstante, aun discrepando en algunas cuestiones, lo considero un buen
presidente, y prueba de que es un buen presidente, esta el hecho de que aquellos
que aspiran al gobierno, lo califican como el peor presidente que ha habido, lo
cual confirma su gran categoría como presidente. Solo espero, que no cometa el
error, de algún día cambiar el rumbo que, hasta ahora es bastante idóneo.
